Cumbia, sincretismo musical

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La cumbia es sincretismo cultural en estado puro. Hace 200 años, en tiempos de la colonia en el caribe colombiano, los sonidos de las gaitas indígenas y de los tambores (kumbé) de los esclavos africanos, se fusionaron para dar origen a las primeras manifestaciones de la cumbia. Aquellos sonidos originarios precumbieros provenían de rituales por medio de los cuales las respectivas culturas despedían a seres queridos, festejaban nacimientos, celebraban cosechas, transmitían hechos históricos dignos de recordar… En estos bailes se alcanzaban estados de éxtasis y se conectaba con el entorno, con la tierra, con las circunstancias emocionales.

Con el tiempo, el baile folklórico se diversificó y extendió a otras regiones de Latinoamérica, adoptando elementos propios de cada zona, tanto en el plano instrumental, lírico, estético, dancístico como ritual. Así, en la segunda mitad del siglo XX, con el florecimiento de la industria musical, surgieron otras variantes del ritmo en Chile, Argentina, Bolivia…, que amplios estratos populares adoptaron para expresar sus realidades y deseos. Y siempre para celebrar y buscar el éxtasis y conexión.

Aunque diversa, la base de la cumbia responde a un mantra rítmico que embriaga y transporta a quien lo vivencia. Eso explica probablemente el éxito que cosecha en el público, más allá de su origen. De hecho, la cumbia está comenzando a encender su mecha en Europa. Y no precisamente de la mano de las poblaciones que han inmigrado desde latinoamérica, sino que arrastra a personas locales que ven en este ritmo una alternativa alegre, mágica, catársica.

Las formas en que llega la cumbia y se manifiesta en España, y otros países Europeos, trasciende sus raíces tradicionales. Los sonidos tropicales se mezclan con bits modernos para dar lugar nuevo sonido cosmopolitas, internacionales: la Cumbia electrónica. Perteneciente al Global Bass o Tropical Bass, en este género los sonidos tradicionales de todas las regiones del mundo se mezclan con bases electrónicas.

El público que se acerca a este fenómeno novedoso en Europa consiste en familias y jóvenes que buscan una alternativa novedosa al ocio establecido. Una propuesta divertida, diferente, sana, que permita convivir y relacionarse. Se trata de un público diverso, de entre 20 y 45 años, muchos de ellos padres y madres, pero cuyas tendencias podríamos relacionar con una mentalidad abierta.

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